Fábula del cuervo y el cántaro de Esopo

Fábula del cuervo y el cántaro de Esopo

Una de las historias de animales más populares de Esopo es esta, de un cuervo sediento e ingenioso. El texto de la fábula, de George Fyler Townsend, cuya traducción de las Fábulas de Esopo ha sido el estándar en inglés desde el siglo XIX, es este:

Un cuervo que pereció de sed vio un cántaro, y con la esperanza de encontrar agua, voló hacia él con deleite. Cuando lo alcanzó, descubrió para su dolor que contenía tan poca agua que no podría alcanzarla. Intentó todo lo que se le ocurrió para llegar al agua, pero todos sus esfuerzos fueron en vano. Finalmente, recogió tantas piedras como pudo y las dejó caer una por una con el pico en la jarra, hasta que puso el agua a su alcance y le salvó la vida.

La necesidad es la madre de la invención.

Historia de la fábula

Esopo, si existió, era un esclavo en la Grecia del siglo VII. Según Aristóteles, nació en Tracia. Su fábula del Cuervo y el Lanzador era bien conocida en Grecia y en Roma, donde se han encontrado mosaicos que ilustran al cuervo astuto y al lanzador estoico. La fábula fue el tema de un poema de Bianor, un antiguo poeta griego de Bitinia, que vivió bajo los emperadores Augusto y Tiberio en el siglo I d. C. Aviano menciona la historia 400 años después, y continúa siendo citada a lo largo de la Edad Media.

Interpretaciones de la fábula

La "moral" de las fábulas de Esopo siempre ha sido añadida por los traductores. Townsend, arriba, interpreta la historia de Crow and the Pitcher en el sentido de que las circunstancias terribles dan lugar a la innovación. Otros han visto en la historia la virtud de la persistencia: el cuervo debe dejar caer muchas piedras en la jarra antes de poder beber. Avianus tomó la fábula como un anuncio de las ciencias suaves en lugar de la fuerza, escribiendo: "Esta fábula nos muestra que la consideración es superior a la fuerza bruta".

El cuervo y el lanzador y la ciencia

Una y otra vez, los historiadores han notado con asombro que un cuento tan antiguo, que ya tiene cientos de años en la época romana, debería documentar el comportamiento real del cuervo. Plinio el Viejo, en su Historia Natural (77 d.C.) menciona a un cuervo que logra la misma hazaña que el de la historia de Esopo. Los experimentos con torres (compañeros córvidos) en 2009 demostraron que las aves, con el mismo dilema que el cuervo en la fábula, utilizaron la misma solución. Estos hallazgos establecieron que el uso de herramientas en las aves era más común de lo que se suponía, también que las aves habrían tenido que comprender la naturaleza de los sólidos y los líquidos y, además, que algunos objetos (piedras, por ejemplo) se hunden mientras otros flotan.

Más fábulas de Esopo:

  • La hormiga y la paloma
  • La abeja y Júpiter
  • El gato y venus
  • El zorro y el mono
  • El león y el ratón